(Habla Lee Carroll)
Kryon desea que les cuente el hecho de que lo único que yo quería hacer cuando era un niño era formar parte del servicio militar..., y es ahora Lee el que les habla. Jan (que está a mi lado) verificará, incluso hasta el presente, que cuando veo a hombres y mujeres uniformados, tengo la sensación de que yo debería estar con ellos. Cuando tenía ocho años, me ingresaron en una escuela militar, y pasé tres años en ella, solo, como interno. Sabía cómo serían las cosas en el ejército, y sin embargo nunca ingresé en él. En cierta ocasión, en que me encontraba en el puente de un barco, en San Diego, reconocí la silla en la que solía sentarme, y supe que estaba destinado a la Marina. Abrigaba la sensación de que tenía mi propósito, pasé por la educación paramilitar del ejército en la escuela superior, e hice planes para graduarme como militar en los años universitarios posteriores, sólo para seguir una carrera en la Marina. Pero eso no era más que un residuo de una vida pasada, y las cosas que hizo el Espíritu para mantenerme alejado de la Marina fueron extraordinarias.
Lo primero fue que empecé a tener alergias. Durante mis años universitarios fui llamado a filas para ir a Vietnam, me sometieron a un examen físico y me rechazaron como no apto. Me dijeron: «No puede usted pertenecer al ejército porque tiene alergias». Ahora sé por qué el Espíritu hizo que yo tuviera alergias. Más tarde, descubrí incluso que me mareaba en el mar. (¿Se imaginan a un oficial de la Marina inclinado sobre una barandilla en medio de una batalla? ¡Esto es un chiste cósmico!) Luego, el año pasado, a la edad de 50 años, descubrí que había nacido sólo con un riñón.
Jamás habría podido pasar un examen físico completo para ingresar en la Marina. ¡No habría habido forma posible! Habría querido estar al servicio de este país y, sin embargo, eso era lo único que deseaba hacer.
Pasé por un período de vida tras otro de servicio militar. Fue natural que al llegar esta vez tratara de hacer nuevamente lo mismo. Al haber nacido en mi grupo kármico, en la ciudad naval de San Diego, fue un verdadero desafío para un tipo que tenía un residuo kármico de la Marina, pero tenía una misión espiritual que cumplir.
Así pues, el Espíritu me puso obstáculos en mi camino para indicarme la diferencia entre el residuo de una vida pasada y un contrato. Y yo esperé hasta cerca ya de los cincuenta años antes de encontrar finalmente cuál era mi misión, sin dejar de preguntarme en ningún momento si acaso no debería haber sido un oficial de la Marina.
Y el humano con el que establecí un acuerdo se encuentra ahora aquí, a mi lado (hablo de la esposa de Lee, de Jan Tober). Ella fue la que conservó el lugar para mí y la que me permitió llegar adonde estoy, lo mismo que hizo el padre de Felipe. Ahora quizá comprendan mejor que antes lo que les he dicho acerca de la participación de Jan en el trabajo de Kryon fue algo profundo. Es un contrato kármico. Es una misión, y me alegro de que el Espíritu me honrara poniéndome obstáculos que me impidieron seguir un camino falso.
Tal y como comprendo el mensaje de esta noche, esto es algo habitual, el Espíritu nos honrará a todos del mismo modo.
Gracias a todos por su cariñosa respuesta de esta noche a los mensajes de Kryon.
Lee Carroll
Lo primero fue que empecé a tener alergias. Durante mis años universitarios fui llamado a filas para ir a Vietnam, me sometieron a un examen físico y me rechazaron como no apto. Me dijeron: «No puede usted pertenecer al ejército porque tiene alergias». Ahora sé por qué el Espíritu hizo que yo tuviera alergias. Más tarde, descubrí incluso que me mareaba en el mar. (¿Se imaginan a un oficial de la Marina inclinado sobre una barandilla en medio de una batalla? ¡Esto es un chiste cósmico!) Luego, el año pasado, a la edad de 50 años, descubrí que había nacido sólo con un riñón.
Jamás habría podido pasar un examen físico completo para ingresar en la Marina. ¡No habría habido forma posible! Habría querido estar al servicio de este país y, sin embargo, eso era lo único que deseaba hacer.
Pasé por un período de vida tras otro de servicio militar. Fue natural que al llegar esta vez tratara de hacer nuevamente lo mismo. Al haber nacido en mi grupo kármico, en la ciudad naval de San Diego, fue un verdadero desafío para un tipo que tenía un residuo kármico de la Marina, pero tenía una misión espiritual que cumplir.
Así pues, el Espíritu me puso obstáculos en mi camino para indicarme la diferencia entre el residuo de una vida pasada y un contrato. Y yo esperé hasta cerca ya de los cincuenta años antes de encontrar finalmente cuál era mi misión, sin dejar de preguntarme en ningún momento si acaso no debería haber sido un oficial de la Marina.
Y el humano con el que establecí un acuerdo se encuentra ahora aquí, a mi lado (hablo de la esposa de Lee, de Jan Tober). Ella fue la que conservó el lugar para mí y la que me permitió llegar adonde estoy, lo mismo que hizo el padre de Felipe. Ahora quizá comprendan mejor que antes lo que les he dicho acerca de la participación de Jan en el trabajo de Kryon fue algo profundo. Es un contrato kármico. Es una misión, y me alegro de que el Espíritu me honrara poniéndome obstáculos que me impidieron seguir un camino falso.
Tal y como comprendo el mensaje de esta noche, esto es algo habitual, el Espíritu nos honrará a todos del mismo modo.
Gracias a todos por su cariñosa respuesta de esta noche a los mensajes de Kryon.
Lee Carroll


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